1. LIMPIEZA. Nos atreveríamos a decir que aquí no hay dudas, es el primer paso universal. Pero... ¿y si queremos experimentar una doble limpieza, tan común en las asiáticas, por ejemplo? En ese caso primero hay que desmaquillar la piel con toallitas, leche, bálsamo o agua micelar y después, tras retirar el producto elegido (o no hacerlo, el agua micelar por ejemplo no se aclara), se prosigue con un gel o aceite limpiador, para una limpieza más en profundidad.

  2. EXFOLIACIÓN. ¡Ojo! Normalmente no se realiza a diario, sino de una a tres veces por semana según sea la piel, más o menos sensible. pero el día que se realiza, después de la limpieza y antes del...

  3. TÓNICO. Este producto, que es líquido como el agua, cierra los poros y equilibra el pH cutáneo. Desde hace ya un lustro, cuando empezó a instalarse en nuestro país llegado de Japón y Corea, compite con las esencias, que funcionan como tónicos pero también tiene ingredientes activos tipo sérum (pueden utilizarse en lugar de uno y/u otro o incluirlo entre ellos en la rutina).

  4. SÉRUM. Es un concentrado de principios activos que penetra en la piel con más facilidad. Por eso, sea del tipo que sea, como es más ligero que una crema, se aplica antes que esta.

  5. CONTORNO DE OJOS y/o LABIOS. Al igual que el sérum, normalmente se presentan en fórmulas más ligeras que las cremas y con una concentración mayor de principios activos específicos. Así que también deberían extenderse antes de la crema hidratante o específica de tratamiento.

  6. CREMA. Independientemente de si es hidratante, antiarrugas, reafirmante o antimanchas, sus fórmulas suelen ser las más densas de la balda de cosméticos que tenemos en el baño. Además de cumplir su función específica, tal y como recuerda Chizu Saeki, consultora de belleza japonesa y autora del libro 'El cuidado de la piel' (editorial Vergara), también sellan los nutrientes que se han aplicado antes de esta última. Si tienes la piel muy seca, o en invierno, cuando necesita protegerse ante el frío, se puede usar un aceite antes de la crema: el primero hidrata y la segunda sella la nutrición (palabra de Bobbi Brown, que no en vano creó una marca con su nombre).

  7. PROTECCIÓN SOLAR, DE DÍA. La crema de tratamiento puede incluir protección contra los rayos UV en forma de spf. Pero, en caso contrario, hay que aplicar un protector específico. Para entornos urbanos y en el día a día, si no se va a la playa, las fórmulas más habituales son ligeros velos incoloros que se aplican como último paso de la rutina de belleza.